EL MAGUEY, GENERADOR DEL JUGO RITUAL

*El jaguar sabe lo que puede obtener de él.


El maguey, tan apreciado e importante para la región de Teotihuacan, desde aquellos tiempos en los que el consumo de su jugo, se destinaba a las mentes que dirigían al pueblo.

No es de extrañar que los murales teotihuacanos rescatados y resguardados, muestren su presencia, pues es él el encargado de otorgar  líquido ritual, líquido transformador y alterador de la consciencia humana. 

Sí por sí misma la figura del maguey es jerárquica, verlo acompañado del enigmático e imponente jaguar con red en el cuerpo, le otorga un sentido mayor al discurso pintado;  y es que esa entidad animal, asociada a la noche y a la deidad que hace brotar la vida a través del agua, se posiciona dentro de las formas que podían adquirir los individuos cuando se convertían en su nahualli. 

El jaguar con red abraza, se adueña, se apodera del maguey, lo hace suyo, lo protege, quizá sabiendo que en él encuentra el acceso al mundo oculto, al mundo de los discursos figurados, poéticos, profundos, dictaminadores del orden en la tierra; y mientras el jaguar hace esto, el maguey deja caer algunas gotas, que se impregnan en su cuerpo. 

Los pueblos nahuas que siguieron el orden cronológico para el poblamiento del territorio, que dieron continuidad al pensamiento generado en centros como el de Teotihuacan, le llamaron a la montaña Chichinauhyan -lugar mítico en donde los dioses crearon el pulque- “Pozonaltepetl”, que quiere decir “montaña de espuma”.  Este nombre se lo dieron cuando se percataron de que el pulque generaba espuma.

A partir de este conocimiento, los contenedores de pulque se representaron con una especie de forma ondulada y punteada que sobresalía de estos recipientes, haciendo alusión a la presencia del pulque. 

Lo anterior se menciona, porque el jaguar con red que abraza al maguey, lleva en su cuerpo tres semicírculos con la orilla ondulada, y al centro una serie de puntos, elementos iconográficos que se vinculan con la espuma del pulque, y su representación en pueblos posteriores.  

El lugar de origen de este discurso pintado es el Palacio del Sol, ubicado a un costado del Templo con el que comparte el nombre; haber estado ahí, no es  casual, estamos frente a la entidad jerárquica capaz de dirigir un ritual de enorme importancia, apoyado de los elementos que le podía otorgar la ingesta de pulque, el jugo que emana del maguey.

Autor: Alonso Rodríguez


El posible origen del dios buboso


 NANAOATZIN: EL INICIADOR DE UN NUEVO CULTO AL SOL EN TEOTIHUACAN 


**La Leyenda de los soles: del hecho histórico al relato mítico.


Uno de los relatos míticos más conocidos sobre Teotihuacan es la Leyenda de los Soles; a través de esta leyenda se narra un hecho que marcó el final y el inicio de dos épocas, el arrojamiento al fuego de Nanaoatzin para convertirse en sol, y el de Tecuciztecatl, para ser la luna.  

Como bien saben Nanaoatzin fue el  buboso, el humilde, el que no podía compararse con la riqueza de  Tecuciztecatl; sin embargo, su valor y fortaleza lo llevaron a convertirse en el sol de la quinta era. 

Interpretaciones de esta narrativa mencionan que Nanaoatzin representaba al pueblo, sometido por las élites religiosas asociadas con Tecuciztecatl; este sometimiento se encontraba en un punto insostenible, razón por la cual Nanaoatzin se arroja al fuego ritual, sabiendo que este acto le permitiría liberarse e implantar un nuevo orden político y religioso. Es así como se señala de manera mítica, el cambio de régimen, el cambio de culto, la liberación del pueblo hasta ese momento sojuzgado.  

Nanaoatzin se asume como el iniciador de la quinta época, apoyado por Mixcoatl, líder chichimeca que comandaba a su grupo en el andar por la región del altiplano central. Estos chichimecas aprendieron a trabajar la alfarería, y fueron adquiriendo  conocimientos arquitectónicos de Teotihuacan, conocimientos que a la postre darían vida a una nueva ciudad, la Tula de los Toltecas posclásicos.    


“Quizás participó Mixcoatl en la revolución teotihuacana más como mercenario o aliado del partido de Nanaoatzin que como conquistador irresistible. Establecidos en Teotihuacan, los chichimecas, bárbaros nómadas, asimilaron la técnica de la alfarería y los conocimientos arquitectónicos”  


                                                                                                           

*Cita: Rémy Bastien 

**Fotografía: La imagen que compartimos se encuentra en el Patio Blanco de Atetelco. Se trata de un personaje con deformación en sus extremidades inferiores, y con una serie de marcas en el cuerpo. Se ha mencionado la posibilidad de que sea Nanaoatzin, sin embargo, la objeción radica en el hecho de que la Leyenda de los Soles pueda ser posterior a Teotihuacan, por lo tanto, la existencia de este personaje en Atetelco, fue mucho antes de la mención de Nanaoatzin en la Leyenda. 

Lo que nos inquieta es que la descripción que hacen de Nanaoatzin en la Leyenda de los Soles, se acerca a las condiciones en las que se represente el personaje de Atetelco, haciéndonos pensar en la posibilidad de que este relato tenga más antigüedad de la que se piensa. 


CONFLICTO RELIGIOSO DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL EN SAN JUAN TEOTIHUACAN

 

HISTORIA DE CONFLICTO Y RESISTENCIA RELIGIOSA 

La orden religiosa  Franciscana recorrió gran parte de la Nueva España evangelizando; sin embargo, en determinado momento la cantidad de frailes franciscanos  no alcanzó a cubrir todas las regiones, y esto generó ciertos problemas como el que a continuación narramos:

Corría el año de 1557, al pueblo de San Juan Teotihuacan llegaban frailes Agustinos, orden que había construido su monasterio en el pueblo de Acolman. Los agustinos, aprovechando la escasez de frailes franciscanos, solicitaron hacerse cargo de evangelizar a la población de San Juan.

Los pobladores de San Juan, al enterarse de la llegada de frailes agustinos, se opusieron rotundamente, argumentando que los Agustinos acostumbraban grandes lujos, ejemplo de ello, el monasterio de Acolman; pensaban que la orden agustina generaría gastos fuertes para el pueblo; además, se declaraban fieles seguidores de la orden Franciscana, a quienes catalogaban como sus primeros padres en la fe católica.

El descontento por la presencia de Agustinos en San Juan, llevó a los representantes del pueblo a manifestar su inconformidad ante las autoridades eclesiásticas de la Nueva España, teniendo como respuesta un rotundo rechazo, bajo el argumento de que no había suficientes frailes franciscanos.

El problema fue aumentando, al grado de que a los frailes agustinos no se les abrían las puertas de la Iglesia, no recibían ningún apoyo del pueblo, y nadie acudía a sus misas, acciones que evidenciaban el rechazo hacía ellos.

Las personas que se oponían al mandato de aceptar a la orden agustina fueron reprimidas; Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin Uetzin, originario de San Juan, encabezó la decisión de salir del pueblo, abandonarlo y dejar solos a los frailes agustinos; su destino temporal fue el pueblo de Santa María Coatlan, en donde aguardaron con cautela, mientras tanto, acudían a oír misa al pueblo de Otumba.

El Virrey, al saber el lugar en donde estaban los pobladores de San Juan que se negaban a aceptar la orden agustina, mandó a reprimirlos una vez más, dando la orden de capturar a Francisco Verdugo Quetzalmamalatzin Uetzin, líder del pueblo.

La noticia llegó a oídos de Francisco, quien seguido por la gente de su pueblo, salieron huyendo el tres de febrero a las 10 de la noche. Un año duró este suplicio, en el que murieron setenta adultos, y veinte niños sin bautizar.

Cansados de esta situación, el pueblo organizado mandó su rechazo a la orden agustina y su petición a que fueran frailes franciscanos los que enseñaran la palabra de dios en San Juan Teotihuacan a la Corona Española, por medio del relator Hernando Herrera, quien poco tiempo después regresó con una cédula de Su Majestad, en donde aceptaban la petición de los pobladores, indicándoles que eran libres de elegir la orden religiosa, y que si ellos pedían ser doctrinados por las frailes franciscanos, así sería.

Con esta respuesta, el pueblo acudió a la capital, en donde se manifestaron frente al Virrey y la Audiencia, reclamando los agravios que sufrieron; el Virrey no tuvo otra opción que aceptar su error y envío un perdón a todas las personas de San Juan Teotihuacan, en especial a su líder Francisco Verdugo Quetzalmamalatzin Uetzin.

Dos años duró el conflicto, en el que al final, las personas de San Juan Teotihuacan recibieron a frailes franciscanos; fue tanta su alegría, que olvidaron todos los agravios que sufrieron antes del júbilo alcanzado.

Fuente:
*Cartas de Religiosos de Nueva España 1539-1594. Editorial: Salvador Chávez Hayhoe. México D.F. 1941. Pág. 85-90.

 

 

LA CASA DE LOS ESPEJOS EN TEOTIHUACAN

¡Saludos amigos y amigas de Teotihuacan en Casa!

Fotografía: Alonso R. /Teocasa

El Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacan, es uno de los puntos más importantes del sitio, incluso se propone que en la segunda fase de desarrollo teotihuacano fue aquí en donde se concentró el poder político-religioso.

Pues bien, las diversas investigaciones y posturas sobre lo que podrían significar las esculturas que conforman el templo, han arrojado diversas lecturas; por ejemplo, los investigadores Rubén Cabrera, Saburo Sugiyama y Leonardo López Luján, proponen que la construcción del Templo de la Serpiente Emplumada tiene motivos calendáricos, asociando al personaje que acompaña a la serpiente con Cipactli, nombre que lleva el primer día del calendario de 260 días.

Fotografía: Alonso R. /Teocasa


Fotografía: Alonso R. /Teocasa

Una segunda lectura, la que hoy nos ocupa,  es la de Karl Taube, quien señala que este Templo está íntimamente relacionado a la guerra, vinculando los hallazgos de personajes sacrificados en distintos puntos de la construcción, con guerreros capturados durante los enfrentamientos. A partir de lo anterior, propone que la entidad que acompaña a la serpiente no es Cipactli, sino que se trata de una “serpiente solar de fuego”, una especie de antecesor de la  Xiuhcoatl del periodo posclásico, entidad que se asocia al fuego y a la guerra.

Qué les parece amigas y amigos si les compartimos el enlace del artículo de Karl Taube para que profundicen en su propuesta, y saquen sus propias conjeturas.

Alonso R./Teocasa

http://www.mesoweb.com/es/articulos/Taube/











EL CUERPO HÚMEDO DE LA SERPIENTE EMPLUMADA ¿UN LEGADO TEOTIHUACANO?


A finales del año 2019, se llevó a cabo un ciclo de conferencias en la Casa de Cultura de Acolman, teniendo como uno de los exponentes al arqueólogo Sergio Gómez; su charla estableció como eje central su más reciente investigación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada.

Durante cerca de dos horas, el arqueólogo Gómez compartió con los asistentes sus experiencias, hipótesis y preocupaciones con respecto al Templo; sin duda, fue una buena conferencia.

Pues bien, entre toda la información que se divulgó, apareció el mito de la creación, en donde el Templo de la Serpiente Emplumada fungía como la montaña sagrada que emergía del mar primigenio. El arqueólogo Gómez señaló
que el cuadrante de la Ciudadela en determinados momentos se inundaba para representar este mar, y así conmemorar cuando fuese necesario el inicio del tiempo.

Para lograr la concentración de agua dentro de la Ciudadela, los teotihuacanos clausuraron  el drenaje, esto fue corroborado por el arqueólogo Gómez, ya que durante sus trabajos de excavación en este espacio, encontró los restos óseos de 50 personas sacrificadas en dicha clausura.  

Ahora bien, uno de los problemas actuales que presenta el Templo de la Serpiente Emplumada es la filtración de humedad; incluso durante la conferencia, Gómez Chaves comentó que es tan severo el daño que tiene el templo, que especialistas en la materia sugirieron el traslado de las esculturas que lo componen a un Museo, debido a que es muy complicado que la humedad se detenga.




Entendiendo que la Ciudadela desde tiempos inmemoriales fue inundada de forma sistemática, y que para ello cerraron las salidas de agua, vislumbramos que el Templo lleva miles de años absorbiendo la humedad concentrada dentro del espacio ritual, y que a pesar de los trabajos realizados por la arqueología actual, las afectaciones cada día son más evidentes, al grado de observar como parte del discurso escultórico se convierte… en polvo.    


DE ARQUEÓLOGO A GUÍA DE TURISTAS

La actividad arqueológica en México se ve afectada por recortes al presupuesto para el sector cultural, la creación de una Secretaría de Cultura que no ha terminado por integrarse, vislumbra un aumento en gastos burocráticos, que lejos de ayudar, van a empeorar esta situación.


El arqueólogo, y la falta de oportunidades en Teotihuacán
    
La zona arqueológica de Teotihuacán es una de las más investigadas y excavadas  a lo largo de su historia; el primer trabajo se tiene registrado en 1905, y estuvo a cargo de Leopoldo Batres, quien excavó la pirámide del sol con el objetivo de mostrar la grandeza histórica del país, y así conmemorar el aniversario de la independencia durante 1910. A partir de esos años, distintos especialistas mexicanos y extranjeros han efectuado investigaciones en casi todo el sitio.

A pesar de que Teotihuacán es uno de los sitios arqueológicos más extensos del país,  no todos los investigadores que vienen a solicitar empleo en los proyectos son aceptados.

Víctor Hugo Castañeda Leaños, mexicano egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), es uno de los varios arqueólogos que han recurrido al servicio de guía de turistas debido a la negativa de ser incluidos en los proyectos de investigación que se llevan a cabo en Teotihuacán.

Castañeda Leaños es originario de la Ciudad de México, y egresó de la universidad desde 1998. A partir de ese momento, trabajó en 7 proyectos arqueológicos, algunos de ellos en Chiapas y Yucatán. Su llegada a Teotihuacán tenía fines académicos, “llego en el año 2006, pues quería trabajar con Sergio Gómez y Julie Gazzola, para obtener información y acceso a los materiales de la Ciudadela, y con esto poder realizar mi tesis de Doctorado, situación que empezó pero no se logró al final y tuve que cambiar de tema y emplearme con Verónica Ortega”.

Víctor Hugo manifiesta que la falta de oportunidades para arqueólogos como él, se debe a que no se distribuye de manera adecuada  el presupuesto en proyectos de investigación, “el Estado controla toda la actividad arqueológica, y la iniciativa privada no puede generar proyectos propios, que a la larga ayuda a la protección del patrimonio cultural, pero desatiende el elemento humano”.

La situación para Leaños, en cuanto a desarrollar su profesión, se complica aún más con la creación de la Secretaría de Cultura a finales de 2015, dependencia que lejos de aumentar el presupuesto para proyectos de investigación, lo ha reducido. “Yo pienso que la Secretaría de Cultura es una iniciativa que no tiene razón de ser, pues ya existían instituciones que realizaban estas actividades; pero la creación de Conaculta empezó a generar redundancias en actividades culturales y por lo tanto el presupuesto no alcanzaba para pagar el mismo trabajo dos veces. Así como también que el INAH y el INBAL se burocratizaron a tal medida que era imposible generar proyectos reales y factibles”, palabras de Víctor Hugo cuando se le preguntó acerca de esta nueva dependencia.

    
**El arqueólogo, una competencia fuerte para el guía de turistas

Silvia Ramírez Campos, guía de turistas desde hace 8 años, originaria de San Sebastián Xolalpa, comunidad que se encuentra a 15 minutos de la zona arqueológica, menciona que si bien es cierto que los arqueólogos tienen una preparación académica que les permite brindar una información completa al público, personas como ella, también cuentan con  elementos suficientes para dar un servicio adecuado; “para poder obtener la acreditación como guía, tomé un diplomado para guía de turistas generales , posteriormente hice una tesina, y después un curso de primeros auxilios”.


 Lo cierto es que el público que visita Teotihuacan, al enterarse de que existen arqueólogos ofreciendo recorridos turísticos, prefiere contratarlos a ellos antes que a guías como Silvia; esta situación generaba cierta incomodidad; sin embargo, con el paso de los años, Leaños  ya no es mal visto, debido a que los guías conocen la situación que viven investigadores como él.    
  

**La arqueología, ¿una profesión con futuro en México?

Víctor Hugo Leaños no se preparó para ser guía, las condiciones laborales que encontró lo obligaron a cambiar la investigación arqueológica por el servicio turístico, “pensé que sería temporal la actividad de guía, pero con el tiempo, las diferentes ocasiones que he pedido empleo me lo han negado”. 
  
Alejandro Sarabia, ex-director de la zona arqueológica de Teotihuacán, explica que la situación económica del INAH no es la mejor, y esto obliga a recortar presupuesto para los proyectos de investigación, “para este año la cantidad de proyectos de excavación y restauración serán menos, los únicos seguros son el de Sergio Gómez en el Templo de Quetzalcóatl, y dos más de restauración”.

El panorama no es alentador para arqueólogos mexicanos y estudiantes de arqueología; a pesar de estas dificultades,  Víctor Hugo sugiere a los futuros investigadores “prepararse para poder realizar nuestra actividad en instituciones nacionales y extranjeras y no centrarse únicamente en lo aprendido en clase sino utilizar las nuevas herramientas informáticas y buscar oportunidades en varias entidades del territorio y si se puede en el extranjero”.

Para Castañeda Leaños la actividad como guía ya no le desagrada del todo, si bien es cierto que no estudió para dedicarse a dar tours turísticos, considera que sus conocimientos los pone en práctica cuando brinda información al público que contrata sus servicios.

El escenario que vive  Víctor Hugo es común para profesionistas en otros sectores, debido a que las oportunidades de trabajo en México no alcanzan a cubrir la demanda de espacios laborales requeridos para los egresados del nivel superior.








OZTOYAHUALCO: El lugar en donde las cuevas son abundantes


Oztoyahualco es un asentamiento teotihuacano de aproximadamente 550 m2, ubicado al noroeste del centro ceremonial, su estudio inició en 1985 bajo el proyecto “Antigua ciudad de Teotihuacan. Primeras fases de desarrollo urbano”, a cargo de la Dra. Linda Manzanilla.

A través del análisis interdisciplinario se pudieron ubicar tres unidades domésticas, la primera con  un total de 21 habitaciones, la segunda 12  (dimensiones mayores que permiten interpretar la posibilidad de que fue el espacio de culto), y la tercera  13 habitaciones;  cada una de ellas tenía  áreas específicas, las que correspondían al almacenamiento,  consumo de alimentos,  circulación y acceso, culto, dormitorios y  espacio administrativo.


Respecto a las fechas de su posible ocupación, Millón consideró que las estructuras de los primeros asentamientos corresponden  a la fase Patlachique (250 a.C.-1 d.C.) y Tzacualli (1 d.C.-150 d.C.), mientras que la evidencia de ampliaciones en la fase Xolalpan (450 d.C.-650 d.C.) debido al traslado de varias familias, no significó una secuencia continua, por lo tanto se sugiere que existió un paulatino abandono del conjunto hasta su reutilización en la última fase mencionada. Importante destacar que se ubicaron tres épocas constructivas: dos teotihuacanas y una mexica.


CONSUMO DE ALIMENTOS
Como ya se mencionó líneas anteriores, el trabajo efectuado permitió ubicar  espacios con fines concretos; el cambio de color del estuco utilizado en los pisos, fue la evidencia con la que se lograron establecer tres áreas con fines alimenticios, ya que el tono se tornaba rojizo debido a la colocación del tlecuil (anafre). Ahora bien, lo que se encontró en mayores cantidades fueron restos fósiles de conejo y liebre, por lo tanto se sugiere que el consumo de esta especie predominada por encima de especies como el venado y el perro, incluso se menciona la posibilidad de contar con un criadero de conejos; su alimentación se complementaba con maíz, frijol, amaranto, capulín y chile. 

Nota: Actualmente el área que abarcó este conjunto se encuentra bajo tierra, y la parte excavada por Linda Manzanilla se ubica dentro de los ejidos pertenecientes el "Jardín de Cactáceas" en San Juan Teotihuacan. 





























Fuentes de consulta:
-   - Manzanilla, L. Anatomía de un conjunto residencial teotihuacano en Oztoyahualco. Tomo I Las Excavaciones. Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. 
-       - Manzanilla, L., Benavides, A., Mirambell, L. Homenaje a Jaime Litvak. Colecciones Científicas, INAH. Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. 1era. Edición. 2004. P. 89.
-       - Barba, L. La vida doméstica en Teotihuacan. Un estudio interdisciplinario.  Ciencia y desarrollo Núm. 77(Año XIII):21 – 32. Enero, 1987. 
-       - Ortiz, A. El uso de los análisis químicos en arqueología. Estudio químico en Oztoyahualco (Teotihuacan).  Cuadernos de arquitectura mesoamericana. Núm. 15. Seminario de arquitectura prehispánica. Centro de investigaciones en arquitectura y urbanismo. Facultad de arquitectura. UNAM. Diciembre 1991.


                                                                                                                                             Texto y fotografía: Alonso Rodríguez

EL PALACIO DE QUETZALPAPALOTL DENTRO DEL CONTEXTO POLÍTICO TEOTIHUACANO


Ubicado al suroeste de la Plaza de la Luna, y construido en la fase Xolalpan (400-600 d.C.), es uno de los últimos recintos que se reconstruyeron en su totalidad durante la década de los años sesentas; Jorge Acosta fue el arqueólogo encargado del proyecto. Posterior a este tipo de intervenciones, se firma  la Carta de Viena, acuerdo en donde se define que la reconstrucción de espacios históricos propicia que pierdan precisamente su historicidad, por lo tanto se prohíben estas acciones.

Las características principales del Palacio son sus pilastras con representaciones de aves vistas de perfil y de frente, así como la colocación de almenas (remates arquitectónicos) en la parte alta de los techos. El trabajo de Acosta permitió hacer la reconstrucción de la techumbre perteneciente  a la antesala del patio en donde se ubican las pilastras. El nombre que se la da al espacio se genera justamente de la interpretación de las aves, ya que se considera que la cabeza es propia de un quetzal, mientras que el cuerpo se asemeja al de una mariposa (papalotl).




Determinar el uso que se la daba al lugar, así como definir quién o quiénes lo habitaron, son cuestiones que se han estudiado a lo largo de los años. A raíz del análisis de la investigadora  Linda Manzanilla, enfocado en la forma de gobierno utilizado en Teotihuacan, se propone que el Palacio de Quetzalpapalotl fue lugar de residencia de un grupo que representaba a la cúspide de la sociedad teotihuacana, es decir, sacerdotes o chamanes que realizaban  ceremonias públicas en el Templo de la Luna.

Interesante señalar que el sistema de gobierno teotihuacano se caracterizó por su colectividad, no existió la figura de un solo gobernante en la parte más alta del estrato social, lo que existió en Teotihuacan fue una instancia gubernamental colectiva que encabezaba al Estado teotihuacano, al mismo tiempo que administraba la ciudad. Definir de esta manera el sistema de gobierno empleado en la urbe mesoamericana, remarca el hecho de que los espacios denominados “Palacios”, en realidad fueron sedes en las que se tomaban decisiones políticas y administrativas, a cargo del grupo de sabios que se concentraba en estos recintos, favoreciendo una estructura gubernamental corporativa.


Partiendo  de la teoría de Manzanilla sobre los cuatro linajes o cuatro grupos de poder, éstos segmentaron la urbe en  cuadrantes; por las representaciones en pintura mural y en trabajo escultórico, es posible que el cuadrante destinado al linaje asociado con las aves se encuentre en donde se construyó el Palacio de Quetzalpapalotl y el llamado Palacio de los Caracoles Emplumados.

Como parte de los trabajos de conservación y difusión, durante el año 2009 se inició el “Proyecto de Conservación Integral del Complejo Arquitectónico Quetzalpapalotl”, a cargo de la arqueóloga Verónica Ortega Cabrera y la restauradora Gloria Torres Rodríguez. Sus acciones estuvieron enfocadas en establecer rutas de visita que favorecieran la comprensión del lugar por parte de los visitantes, al mismo tiempo que se creara consciencia de lo importante de la protección en  vestigios arqueológicos patrimonio de la humanidad.




  
Fuentes de consulta:
-        -   Manzanilla, Linda. Gobierno corporativo en Teotihuacan: una revisión del concepto “Palacio” aplicado a la gran urbe prehispánica, en Anales de Antropología, Núm. 35.  Instituto de Investigaciones Antropológicas. UNAM. 2001.  Pp. 157-190.

-          - Ortega Cabrera Verónica y Rodríguez Torres Gloria. La Conservación Integral del Complejo Arquitectónico Quetzalpapalotl, Teotihuacán, México. Revista Hereditas, Núm. 23-24. Diciembre 2015.
         
         - Comunicación directa: Arqueóloga Verónica Ortega Cabrera. 
         - Comunicación directa: Julio y Gloria, amigos apasionados por la cultura teotihuacana. 

Texto y fotografía: Alonso Rodríguez

QUETZALPAPALOTL







































Recinto ubicado al poniente de "Plaza de la Luna", se considera como una de las construccines importantes de la fase Xolalpan

La imagen muestra a "Huehueteotl", deidad que se propone tiene sus orígenes en Cuicuilco,
posteriormente es asumida en Teotihuacán, y se conserva la tradición hasta los mexicas;
el Museo de la Cultura Teotihuacana (de Sitio) resguarda esculturas representando a la deidad asociada al fuego...

Publicación completa en próximos días...

PAGO DE TRIBUTO EN TEOTIHUACAN



El proyecto  a cargo del arqueólogo Rubén Cabrera en el Complejo Calle de los Muertos (CCM), efectuado de 1980 a 1982, tenía como objetivo descubrir y estudiar  lo que actualmente se conoce como Conjunto Plaza Noroeste, Edificios Superpuestos y Conjunto Plaza Oeste; estos tres espacios conformaban el CCM.

El arqueólogo Jesús E. Sánchez, trabajó en dicho proyecto, y fue quien realizó el hallazgo de la que ha sido llamada  “Almena de Tlahuizcanpantecuhtli”; la pieza elaborada con alabastro, se ubicaba en una de las habitaciones que integraban el Conjunto Plaza Oeste, exactamente detrás del basamento piramidal sur.


A través de un estudio arqueosemiótico, Sánchez presenta los resultados obtenidos en su obra titulada “La Almena de Tlahuizcanpantecuhtli", editada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y publicada en el año 2017.

De la obra se obtienen datos interesantes, como el hecho de establecer que el Conjunto Plaza Oeste fue un área administrativa, en donde los habitantes de la ciudad tenían que asistir a pagar el impuesto por el abastecimiento de agua potable en sus hogares. Precisamente la habitación en donde se encontró la almena (para el autor del libro,  emblema colocado en la parte alta de la entrada a la habitación) era el área de almacenamiento en el que se dejaban los tributos.



El discurso que se plantea consiste en señalar que al finalizar la fase Xolalpan (600 – 650 d.C.) se presenta un desequilibrio en el Estado Teotihuacano, que complica la permanencia del grupo en el poder; las modificaciones al entorno natural ocasionadas por el creciente número de habitantes, propicia una disminución de recursos, entre ellos el agua potable utilizada.

Los gobernantes consideran indispensable generar un elemento que les permita salir del problema, y deciden crear un “artefacto” con alta carga simbólica e ideológica. El resultado es la pieza de  alabastro con la representación de Venus (Tlahuizcanpantecuhtli), y  la deidad del agua, que para los expertos se debe referir a ella como “la deidad que hace brotar”.

Con la imagen grabada en el artefacto  establecen un vínculo entre sociedad-gobernante-deidad, que sólo se puede mantener con la continuidad del pago de impuesto.        

El estudio de Jesús E. Sánchez, plantea una visión interesante de la última fase de desarrollo    
teotihuacano, y bien vale la pena adquirir su obra…

                                                                     
                                                               Texto y fotografía: Alonso Rodríguez

PÓRTICO ONCE DE TETITLA


Tetitla permanece lleno de frescos teotihuacanos, en este espacio se puede visualizar de mejor manera cómo es que la ciudad se cubrió de colores que acompañaban el discurso político y religioso.

Uno de los más representativos es el que se ubica en el pórtico 11, su riqueza en elementos simbólicos, y la permanencia de tonalidades a más de 2 mil años de haberse creado, es de llamar la atención.
                Fotografía: Alonso Rodríguez

De la  imagen mostrada en este pórtico existen dos interpretaciones, la primera realizada  por Beatriz de la Fuente en su trabajo  “Pintura Mural Prehispánica. Teotihuacan, tomo 1”, y la segunda a cargo de María Elena Ruíz Gallut, presentada en  “Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Teotihuacán: Arquitectura y Urbanismo: pasado y presente de los espacios en Teotihuacan”; a través del análisis efectuado por cada una de ellas, se generan dos visiones distintas de una misma representación simbólica.

De la Fuente señala que la imagen representada está asociada a deidades de la fertilidad, y que la acción efectuada se relacionada con la agricultura; el flujo que se muestra saliendo de la mano lo asocia con caída de agua que se dirige a la tierra. Ahora bien, la posición de las manos la lleva a sugerir que la deidad esta de espaldas, portando una máscara teotihuacana en la nuca.


Esta interpretación contrasta con la de Ruiz Gallut, quien dice que la imagen en realidad es un bulto mortuorio; la persona que moría se envolvía con textiles, y se le colocaba una máscara con fines rituales. En el caso de la mano representada, no se enfoca tanto en el fluido, sino que señala  el color rojo con el que se pintaron las uñas, como un indicador de que son extremidades cercenadas situadas después de que el cuerpo fue envuelto.  

Mientras que de la Fuente interpreta la imagen como un elemento de vida, asociado al agua y a la fertilidad, Gallut lleva su estudio a un contexto funerario, en donde la interacción entre vida (las personas que habitaban en Tetitla) y muerte (la imagen del bulto mortuorio) permiten un equilibrio cósmico.


Si te interesa el tema puedes consultar los libros mencionados, y conocer más detalles del estudio realizado por ambas investigadoras…



Fuentes de consulta:
- De la Fuente, Beatriz. Pintura Mural Prehispánica. Teotihuacán. Tomo I. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). México, 2006.  Pp. 294-305.

- Ruiz Gallut, María Elena. Un espacio para los ancestros: el pórtico del señor muerto de Tetitla, en  Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Teotihuacán: Arquitectura y Urbanismo: pasado y presente de los espacios en Teotihuacan. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). México, 2005. Pp. 509-532.    

EL CIRCO COMO HERENCIA FAMILIAR



El pasado fin de semana se instaló el circo Montana en Santa María Coatlan, nuevamente se presentaba la posibilidad de apreciar arte circense cerca de casa. Conforme pasaban las horas, la carpa se dibujaba en el horizonte, y la voz que anunciaba los horarios y costos de las funciones se oía por todo el pueblo.

No había escuchado nada sobre este circo, regularmente cuando se habla de espectáculos circenses en México se nos vienen a la mente los nombres como Atayde Hermanos, Fuentes Gasca, Hermanos Vázquez; pero Montana, la verdad es que no. Aquí en el pueblo han llegado circos con nombres no tan famosos, y su show nos ha dejado satisfechos, por eso cuando vemos que llega una carpa azul, sabemos que es momento de asistir.

Acudimos a la función del día domingo, pasamos un rato muy agradable, y esto me motivo a buscar la oportunidad de platicar con Josué García Medina, encargado del circo desde hace 20 años, quien amablemente me concedió un poco de su tiempo. Me interesaba saber más acerca del circo Montana, conocer de viva voz lo que significa formar parte de un estilo de vida que conlleva disciplina, esfuerzo y sobre todo amor por lo que haces.

Josué es uno de  cinco hermanos, el legado circense les viene de su mamá, la señora Evelia, originaria de Parral, Chihuahua, ella pertenece a una familia con tradición en el circo, y la vida nómada que los caracteriza la lleva a Tizayuca, Hidalgo, lugar en donde conoce a don Ángel; de su unión nace  la  familia García Medina. “Cuando conocí a mi esposo, pensé que me iba a sacar del circo, pues él no tenía nada que ver con esto, pero al final fui yo quien me lo jalé”, palabras de doña Evelia, con quien platiqué mientras se presentaba la función del martes.


Josué y sus hermanos viven una niñez  normal,  asisten a la escuela como todos los niños, la diferencia es que ellos en vacaciones no iban precisamente a las playas o cursos de verano, sino que asistían a los circos de sus tíos, disfrutando el legado que desde hace 28 años les ha heredado su madre. Esta herencia va de generación en generación, un ejemplo es “la princesa Silem” -nieta de doña Evelia- que representa  la cuarta generación de la familia Medina, formando parte del elenco desde los tres años.

Actualmente la familia García Medina sigue llevando la tradición circense a todas partes del país, durando en algunos estados de la Republica varios años. Hace tiempo fueron invitados al sureste mexicano, en donde tuvieron una estancia prolongada. Como lo menciona Josué, algo que los hace distintos es la fe con la que realizan sus actos, y el sentirse parte de una familia que se integra por todos y cada uno de los que colaboran en el circo; su entrega y dedicación es la que ha llamado la atención de personas como Juelien Lorenzzeti, productor independiente de origen francés, que realizó un documental en el año 2014 titulado “El circo Montana, la fe que te mueve”.      



La plática con Josué fue breve, estaba por comenzar la función del día, celebrada de forma gratuita para los niños del pueblo; en esta ocasión el tiempo no alcanzó, y seguramente faltó platicar de  anécdotas y experiencias, que como  menciona han sido buenas y malas. Ya habrá oportunidad de hacerlo, por lo pronto agradezco enormemente abrirme las puertas del circo, y permitir  conocer a su familia, con quienes también tuve el gusto de platicar, todos ellos muy pero muy amables…





Texto y fotografía: Alonso Rodríguez