La actividad arqueológica en México
se ve afectada por recortes al presupuesto para el sector cultural, la creación
de una Secretaría de Cultura que no ha terminado por integrarse, vislumbra un
aumento en gastos burocráticos, que lejos de ayudar, van a empeorar esta
situación.
El arqueólogo, y la falta de
oportunidades en Teotihuacán
La
zona arqueológica de Teotihuacán es una de las más investigadas y excavadas a lo largo de su historia; el primer trabajo
se tiene registrado en 1905, y estuvo a cargo de Leopoldo Batres, quien excavó
la pirámide del sol con el objetivo de mostrar la grandeza histórica del país,
y así conmemorar el aniversario de la independencia durante 1910. A partir de esos
años, distintos especialistas mexicanos y extranjeros han efectuado
investigaciones en casi todo el sitio.
A
pesar de que Teotihuacán es uno de los sitios arqueológicos más extensos del
país, no todos los investigadores que
vienen a solicitar empleo en los proyectos son aceptados.
Víctor
Hugo Castañeda Leaños, mexicano egresado de la Escuela Nacional de Antropología
e Historia (ENAH), es uno de los varios arqueólogos que han recurrido al
servicio de guía de turistas debido a la negativa de ser incluidos en los
proyectos de investigación que se llevan a cabo en Teotihuacán.
Castañeda
Leaños es originario de la Ciudad de México, y egresó de la universidad desde
1998. A partir de ese momento, trabajó en 7 proyectos arqueológicos, algunos de
ellos en Chiapas y Yucatán. Su llegada a Teotihuacán tenía fines académicos, “llego en el año 2006, pues quería trabajar
con Sergio Gómez y Julie Gazzola, para obtener información y acceso a los
materiales de la Ciudadela, y con esto poder realizar mi tesis de Doctorado,
situación que empezó pero no se logró al final y tuve que cambiar de tema y
emplearme con Verónica Ortega”.
Víctor
Hugo manifiesta que la falta de oportunidades para arqueólogos como él, se debe
a que no se distribuye de manera adecuada
el presupuesto en proyectos de investigación, “el Estado controla toda la actividad arqueológica, y la iniciativa
privada no puede generar proyectos propios, que a la larga ayuda a la
protección del patrimonio cultural, pero desatiende el elemento humano”.
La
situación para Leaños, en cuanto a desarrollar su profesión, se complica aún
más con la creación de la Secretaría de Cultura a finales de 2015, dependencia
que lejos de aumentar el presupuesto para proyectos de investigación, lo ha
reducido. “Yo pienso que la Secretaría de
Cultura es una iniciativa que no tiene razón de ser, pues ya existían
instituciones que realizaban estas actividades; pero la creación de Conaculta
empezó a generar redundancias en actividades culturales y por lo tanto el
presupuesto no alcanzaba para pagar el mismo trabajo dos veces. Así como también
que el INAH y el INBAL se burocratizaron a tal medida que era imposible generar
proyectos reales y factibles”, palabras de Víctor Hugo cuando se le
preguntó acerca de esta nueva dependencia.
**El arqueólogo, una competencia fuerte para el guía de turistas
Silvia
Ramírez Campos, guía de turistas desde hace 8 años, originaria de San Sebastián
Xolalpa, comunidad que se encuentra a 15 minutos de la zona arqueológica,
menciona que si bien es cierto que los arqueólogos tienen una preparación académica que les permite brindar una información completa al público, personas como
ella, también cuentan con elementos suficientes para dar un servicio adecuado; “para poder obtener la acreditación como
guía, tomé un diplomado para guía de turistas generales , posteriormente hice
una tesina, y después un curso de primeros auxilios”.
Lo
cierto es que el público que visita Teotihuacan, al enterarse de que existen arqueólogos ofreciendo recorridos turísticos, prefiere
contratarlos a ellos antes que a guías como Silvia; esta situación generaba cierta incomodidad; sin embargo, con el paso de los años, Leaños ya no es mal visto, debido a que los guías conocen la situación que viven investigadores como él.
**La arqueología, ¿una profesión con
futuro en México?
Víctor
Hugo Leaños no se preparó para ser guía, las condiciones laborales que encontró
lo obligaron a cambiar la investigación arqueológica por el servicio turístico,
“pensé que sería temporal la actividad de
guía, pero con el tiempo, las diferentes ocasiones que he pedido empleo me lo
han negado”.
Alejandro
Sarabia, ex-director de la zona arqueológica de Teotihuacán, explica que la
situación económica del INAH no es la mejor, y esto obliga a recortar
presupuesto para los proyectos de investigación, “para este año la cantidad de proyectos de excavación y restauración
serán menos, los únicos seguros son el de Sergio Gómez en el Templo de
Quetzalcóatl, y dos más de restauración”.
El
panorama no es alentador para arqueólogos mexicanos y estudiantes de
arqueología; a pesar de estas dificultades,
Víctor Hugo sugiere a los futuros investigadores “prepararse para poder realizar nuestra actividad en instituciones
nacionales y extranjeras y no centrarse únicamente en lo aprendido en clase
sino utilizar las nuevas herramientas informáticas y buscar oportunidades en
varias entidades del territorio y si se puede en el extranjero”.
Para
Castañeda Leaños la actividad como guía ya no le desagrada del todo, si bien es
cierto que no estudió para dedicarse a dar tours turísticos, considera que sus
conocimientos los pone en práctica cuando brinda información al público que
contrata sus servicios.
El
escenario que vive Víctor Hugo es común
para profesionistas en otros sectores, debido a que las oportunidades de
trabajo en México no alcanzan a cubrir la demanda de espacios laborales
requeridos para los egresados del nivel superior.