QUETZALPAPALOTL







































Recinto ubicado al poniente de "Plaza de la Luna", se considera como una de las construccines importantes de la fase Xolalpan

La imagen muestra a "Huehueteotl", deidad que se propone tiene sus orígenes en Cuicuilco,
posteriormente es asumida en Teotihuacán, y se conserva la tradición hasta los mexicas;
el Museo de la Cultura Teotihuacana (de Sitio) resguarda esculturas representando a la deidad asociada al fuego...

Publicación completa en próximos días...

PAGO DE TRIBUTO EN TEOTIHUACAN



El proyecto  a cargo del arqueólogo Rubén Cabrera en el Complejo Calle de los Muertos (CCM), efectuado de 1980 a 1982, tenía como objetivo descubrir y estudiar  lo que actualmente se conoce como Conjunto Plaza Noroeste, Edificios Superpuestos y Conjunto Plaza Oeste; estos tres espacios conformaban el CCM.

El arqueólogo Jesús E. Sánchez, trabajó en dicho proyecto, y fue quien realizó el hallazgo de la que ha sido llamada  “Almena de Tlahuizcanpantecuhtli”; la pieza elaborada con alabastro, se ubicaba en una de las habitaciones que integraban el Conjunto Plaza Oeste, exactamente detrás del basamento piramidal sur.


A través de un estudio arqueosemiótico, Sánchez presenta los resultados obtenidos en su obra titulada “La Almena de Tlahuizcanpantecuhtli", editada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y publicada en el año 2017.

De la obra se obtienen datos interesantes, como el hecho de establecer que el Conjunto Plaza Oeste fue un área administrativa, en donde los habitantes de la ciudad tenían que asistir a pagar el impuesto por el abastecimiento de agua potable en sus hogares. Precisamente la habitación en donde se encontró la almena (para el autor del libro,  emblema colocado en la parte alta de la entrada a la habitación) era el área de almacenamiento en el que se dejaban los tributos.



El discurso que se plantea consiste en señalar que al finalizar la fase Xolalpan (600 – 650 d.C.) se presenta un desequilibrio en el Estado Teotihuacano, que complica la permanencia del grupo en el poder; las modificaciones al entorno natural ocasionadas por el creciente número de habitantes, propicia una disminución de recursos, entre ellos el agua potable utilizada.

Los gobernantes consideran indispensable generar un elemento que les permita salir del problema, y deciden crear un “artefacto” con alta carga simbólica e ideológica. El resultado es la pieza de  alabastro con la representación de Venus (Tlahuizcanpantecuhtli), y  la deidad del agua, que para los expertos se debe referir a ella como “la deidad que hace brotar”.

Con la imagen grabada en el artefacto  establecen un vínculo entre sociedad-gobernante-deidad, que sólo se puede mantener con la continuidad del pago de impuesto.        

El estudio de Jesús E. Sánchez, plantea una visión interesante de la última fase de desarrollo    
teotihuacano, y bien vale la pena adquirir su obra…

                                                                     
                                                               Texto y fotografía: Alonso Rodríguez

PÓRTICO ONCE DE TETITLA


Tetitla permanece lleno de frescos teotihuacanos, en este espacio se puede visualizar de mejor manera cómo es que la ciudad se cubrió de colores que acompañaban el discurso político y religioso.

Uno de los más representativos es el que se ubica en el pórtico 11, su riqueza en elementos simbólicos, y la permanencia de tonalidades a más de 2 mil años de haberse creado, es de llamar la atención.
                Fotografía: Alonso Rodríguez

De la  imagen mostrada en este pórtico existen dos interpretaciones, la primera realizada  por Beatriz de la Fuente en su trabajo  “Pintura Mural Prehispánica. Teotihuacan, tomo 1”, y la segunda a cargo de María Elena Ruíz Gallut, presentada en  “Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Teotihuacán: Arquitectura y Urbanismo: pasado y presente de los espacios en Teotihuacan”; a través del análisis efectuado por cada una de ellas, se generan dos visiones distintas de una misma representación simbólica.

De la Fuente señala que la imagen representada está asociada a deidades de la fertilidad, y que la acción efectuada se relacionada con la agricultura; el flujo que se muestra saliendo de la mano lo asocia con caída de agua que se dirige a la tierra. Ahora bien, la posición de las manos la lleva a sugerir que la deidad esta de espaldas, portando una máscara teotihuacana en la nuca.


Esta interpretación contrasta con la de Ruiz Gallut, quien dice que la imagen en realidad es un bulto mortuorio; la persona que moría se envolvía con textiles, y se le colocaba una máscara con fines rituales. En el caso de la mano representada, no se enfoca tanto en el fluido, sino que señala  el color rojo con el que se pintaron las uñas, como un indicador de que son extremidades cercenadas situadas después de que el cuerpo fue envuelto.  

Mientras que de la Fuente interpreta la imagen como un elemento de vida, asociado al agua y a la fertilidad, Gallut lleva su estudio a un contexto funerario, en donde la interacción entre vida (las personas que habitaban en Tetitla) y muerte (la imagen del bulto mortuorio) permiten un equilibrio cósmico.


Si te interesa el tema puedes consultar los libros mencionados, y conocer más detalles del estudio realizado por ambas investigadoras…



Fuentes de consulta:
- De la Fuente, Beatriz. Pintura Mural Prehispánica. Teotihuacán. Tomo I. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). México, 2006.  Pp. 294-305.

- Ruiz Gallut, María Elena. Un espacio para los ancestros: el pórtico del señor muerto de Tetitla, en  Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Teotihuacán: Arquitectura y Urbanismo: pasado y presente de los espacios en Teotihuacan. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). México, 2005. Pp. 509-532.    

EL CIRCO COMO HERENCIA FAMILIAR



El pasado fin de semana se instaló el circo Montana en Santa María Coatlan, nuevamente se presentaba la posibilidad de apreciar arte circense cerca de casa. Conforme pasaban las horas, la carpa se dibujaba en el horizonte, y la voz que anunciaba los horarios y costos de las funciones se oía por todo el pueblo.

No había escuchado nada sobre este circo, regularmente cuando se habla de espectáculos circenses en México se nos vienen a la mente los nombres como Atayde Hermanos, Fuentes Gasca, Hermanos Vázquez; pero Montana, la verdad es que no. Aquí en el pueblo han llegado circos con nombres no tan famosos, y su show nos ha dejado satisfechos, por eso cuando vemos que llega una carpa azul, sabemos que es momento de asistir.

Acudimos a la función del día domingo, pasamos un rato muy agradable, y esto me motivo a buscar la oportunidad de platicar con Josué García Medina, encargado del circo desde hace 20 años, quien amablemente me concedió un poco de su tiempo. Me interesaba saber más acerca del circo Montana, conocer de viva voz lo que significa formar parte de un estilo de vida que conlleva disciplina, esfuerzo y sobre todo amor por lo que haces.

Josué es uno de  cinco hermanos, el legado circense les viene de su mamá, la señora Evelia, originaria de Parral, Chihuahua, ella pertenece a una familia con tradición en el circo, y la vida nómada que los caracteriza la lleva a Tizayuca, Hidalgo, lugar en donde conoce a don Ángel; de su unión nace  la  familia García Medina. “Cuando conocí a mi esposo, pensé que me iba a sacar del circo, pues él no tenía nada que ver con esto, pero al final fui yo quien me lo jalé”, palabras de doña Evelia, con quien platiqué mientras se presentaba la función del martes.


Josué y sus hermanos viven una niñez  normal,  asisten a la escuela como todos los niños, la diferencia es que ellos en vacaciones no iban precisamente a las playas o cursos de verano, sino que asistían a los circos de sus tíos, disfrutando el legado que desde hace 28 años les ha heredado su madre. Esta herencia va de generación en generación, un ejemplo es “la princesa Silem” -nieta de doña Evelia- que representa  la cuarta generación de la familia Medina, formando parte del elenco desde los tres años.

Actualmente la familia García Medina sigue llevando la tradición circense a todas partes del país, durando en algunos estados de la Republica varios años. Hace tiempo fueron invitados al sureste mexicano, en donde tuvieron una estancia prolongada. Como lo menciona Josué, algo que los hace distintos es la fe con la que realizan sus actos, y el sentirse parte de una familia que se integra por todos y cada uno de los que colaboran en el circo; su entrega y dedicación es la que ha llamado la atención de personas como Juelien Lorenzzeti, productor independiente de origen francés, que realizó un documental en el año 2014 titulado “El circo Montana, la fe que te mueve”.      



La plática con Josué fue breve, estaba por comenzar la función del día, celebrada de forma gratuita para los niños del pueblo; en esta ocasión el tiempo no alcanzó, y seguramente faltó platicar de  anécdotas y experiencias, que como  menciona han sido buenas y malas. Ya habrá oportunidad de hacerlo, por lo pronto agradezco enormemente abrirme las puertas del circo, y permitir  conocer a su familia, con quienes también tuve el gusto de platicar, todos ellos muy pero muy amables…





Texto y fotografía: Alonso Rodríguez


CAMBIOS EN DIRECCIÓN DE ZONA ARQUEOLÓGICA


Luis Rogelio Rivero Chong, Licenciado en Arqueología por la ENAH, y Técnico-Restaurador de Bienes Culturales Muebles, con especialidad en material arqueológico por la ENCRyM, fue designado por segunda vez  Director de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacán (ZMAT).

Rivero Chong trabajó como Jefe del Departamento de Catálogo y Restauración de la ZMAT,  del mes de marzo de 2002 a julio de 2005. A partir de agosto de 2005 se desempeñó como Director del sitio, periodo de tiempo en donde desarrolló distintas actividades encaminadas a la protección, conservación y difusión del patrimonio arqueológico de Teotihuacán. 

En 2006 implementó por primera vez el “Operativo Equinoccio de Primavera”, con la finalidad de trabajar conjuntamente con dependencias de seguridad federal, estatal y municipal, contando con la participación de las distintas coordinaciones nacionales del INAH; este mecanismo de organización priorizaba la protección de los  basamentos piramidales, al estar expuestos a una cantidad importante de visitantes; de las medidas que resaltan por su eficacia se encuentran la colocación del andador en la cúspide de la Pirámide del Sol, y la limitación de áreas de visita durante los días de operativo. 

Respecto a las actividades de difusión, realizó la gestión para presentar en la sala del Ex museo la primera exposición temporal con el tema “Los hallazgos de la Pirámide de la Luna”, de octubre de 2006 a enero de 2007. Después de realizar las acciones antes mencionadas, dejó la Dirección  de la zona en el año 2007.

Como profesional en la materia,  participó en los siguiente  proyectos:   “Conservación y Restauración del Templo de Quetzalcóatl”, de 2003 a 2009; “Restauración de la Pintura Mural del sitio “La Ventilla”, en agosto de 2008, “Conservación en La Ventilla”, de mayo a noviembre de 2009.

Entre sus publicaciones y conferencias se encuentran la editada por Fomento Cultural Banamex en el año 2011, titulada “Proyecto de Conservación del Templo de Quetzalcóatl, Teotihuacán, México”, y su participación en la Quinta Mesa Redonda de Teotihuacán con el tema “Proyecto de Conservación del Templo viejo de Quetzalcóatl”; este mismo tema lo presentó en el Seminario Internacional de Conservación Arqueológica, realizado en Perú durante el año 2010.




 
En su segunda gestión como Director de la Zona Arqueológica tiene retos complejos que asumir: la dinámica de visita se ha visto modificada por el incremento  de comercio informal alrededor del sitio, las políticas sindicales y laborales que caracterizan al Instituto, el panorama económico que reduce el gasto para efectuar acciones concretas en pro del patrimonio cultural de Teotihuacán, son algunos temas que lo esperan para poder darles una solución viable  y fortalecer uno de los sitios más emblemáticos a nivel mundial.

Sólo falta esperar que inicie de lleno su administración, y que vengan los resultados…  












Texto y fotografía: Alonso Rodríguez