Ubicado al suroeste de la Plaza de la Luna, y construido en
la fase Xolalpan (400-600 d.C.), es uno de los últimos recintos que se
reconstruyeron en su totalidad durante la década de los años sesentas; Jorge
Acosta fue el arqueólogo encargado del proyecto. Posterior a este tipo de
intervenciones, se firma la Carta de Viena, acuerdo en donde se define
que la reconstrucción de espacios históricos propicia que pierdan precisamente
su historicidad, por lo tanto se prohíben estas acciones.
Las características principales del Palacio son sus
pilastras con representaciones de aves vistas de perfil y de frente, así como
la colocación de almenas (remates arquitectónicos) en la parte alta de los
techos. El trabajo de Acosta permitió hacer la reconstrucción de la techumbre
perteneciente a la antesala del patio en
donde se ubican las pilastras. El nombre que se la da al espacio se genera
justamente de la interpretación de las aves, ya que se considera que la cabeza
es propia de un quetzal, mientras que el cuerpo se asemeja al de una mariposa
(papalotl).
Determinar el uso que se la daba al lugar, así como definir
quién o quiénes lo habitaron, son cuestiones que se han estudiado a lo largo de
los años. A raíz del análisis de la investigadora Linda Manzanilla, enfocado en la forma de
gobierno utilizado en Teotihuacan, se propone que el Palacio de Quetzalpapalotl
fue lugar de residencia de un grupo que representaba a la cúspide de la
sociedad teotihuacana, es decir, sacerdotes o chamanes que realizaban ceremonias públicas en el Templo de la Luna.
Interesante señalar que el sistema de gobierno teotihuacano
se caracterizó por su colectividad, no existió la figura de un solo gobernante
en la parte más alta del estrato social, lo que existió en Teotihuacan fue una
instancia gubernamental colectiva que encabezaba al Estado teotihuacano, al
mismo tiempo que administraba la ciudad. Definir de esta manera el sistema de
gobierno empleado en la urbe mesoamericana, remarca el hecho de que los
espacios denominados “Palacios”, en realidad fueron sedes en las que se tomaban
decisiones políticas y administrativas, a cargo del grupo de sabios que se
concentraba en estos recintos, favoreciendo una estructura gubernamental corporativa.
Partiendo de la
teoría de Manzanilla sobre los cuatro linajes o cuatro grupos de poder, éstos
segmentaron la urbe en cuadrantes; por
las representaciones en pintura mural y en trabajo escultórico, es posible que
el cuadrante destinado al linaje asociado con las aves se encuentre en donde se
construyó el Palacio de Quetzalpapalotl y el llamado Palacio de los Caracoles
Emplumados.
Como parte de los trabajos de conservación y difusión,
durante el año 2009 se inició el “Proyecto de Conservación Integral del
Complejo Arquitectónico Quetzalpapalotl”, a cargo de la arqueóloga Verónica
Ortega Cabrera y la restauradora Gloria Torres Rodríguez. Sus acciones
estuvieron enfocadas en establecer rutas de visita que favorecieran la
comprensión del lugar por parte de los visitantes, al mismo tiempo que se
creara consciencia de lo importante de la protección en vestigios
arqueológicos patrimonio de la humanidad.
Fuentes de consulta:
- - Manzanilla, Linda. Gobierno corporativo en
Teotihuacan: una revisión del concepto “Palacio” aplicado a la gran urbe
prehispánica, en Anales de Antropología,
Núm. 35. Instituto de Investigaciones
Antropológicas. UNAM. 2001. Pp. 157-190.
- - Ortega Cabrera Verónica y Rodríguez Torres
Gloria. La Conservación Integral del Complejo Arquitectónico Quetzalpapalotl,
Teotihuacán, México. Revista Hereditas, Núm. 23-24. Diciembre 2015.
- Comunicación directa: Arqueóloga Verónica Ortega Cabrera.
- Comunicación directa: Julio y Gloria, amigos apasionados por la cultura teotihuacana.
Texto y fotografía: Alonso Rodríguez





No hay comentarios:
Publicar un comentario