Diciembre 2016
Por: Alonso Rodríguez.
Estamos
a días de terminar este año, y para el próximo se vislumbran crisis en varios
sectores del país, entre ellos, el de seguridad pública, un tema que afecta
seriamente a la sociedad.
Es
bien sabido que el gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto no ha
logrado mejorar las condiciones de seguridad para la mayoría de mexicanos. Los
altos índices de delincuencia ya no sólo se concentran en estados del norte,
sino que los grupos delictivos han ido posicionándose en estados pertenecientes
al centro del país.
La
llamada “Guerra contra el narcotráfico” iniciada por el expresidente Felipe
Calderón, generó que la SEDENA adquiriera el control y manejo de la seguridad
pública, es decir, el ejército fue sacado de los cuárteles para desempeñar
funciones que le corresponden a las corporaciones de policías, llámese federal,
estatal o municipal. Los
primeros resultados de haber tomado esa decisión, fueron enfrentamientos entre
militares y grupos armados; estos choques provocaron que las pérdidas humanas
fueran una constante a la que se le llamó “daños colaterales”.
Dos
factores se conjuntaron para empeorar las condiciones de seguridad en la
sociedad mexicana: corrupción dentro de
cuerpos policíacos y abuso de poder por parte del ejército;
a cuatro años de gobernar, Peña Nieto sigue posicionando a la SEDENA como la
institución indicada para solucionar problemas de seguridad pública, así lo
deja ver en su cuarto informe de gobierno. Lo preocupante es que el ejército se
ha visto inmiscuido en casos de ejecuciones extraoficiales y desapariciones
forzadas, en las que el mismo gobierno ha estado involucrado.
El
presidente Peña conoce el malestar social que existe, pues lejos de mejorar las
condiciones de vida de la población, van empeorando. Los movimientos sociales
incrementan, y la presión hacía el gobierno es cada vez mayor. Evidentemente
Peña Nieto necesita fortalecer su régimen, y tal parece que la opción que ha
elegido es tener al ejército como brazo represor del Estado mexicano.
La
propuesta realizada por PRI y PAN para darle un marco constitucional a la
SEDENA y a la MARINA regulando el actuar de sus elementos, va en el mismo
sentido, es decir, la única forma viable que consideran los representantes
políticos de acabar con los altos índices de inseguridad es seguir incorporando
al ejército en actividades que no le corresponden, y al mismo tiempo militarizar
al país con el argumento de que son ellos –los militares- los más apropiados
para acabar con la delincuencia. Ahora
falta ver si esta propuesta es aceptada, mientras tanto, la ONU ya se pronunció
en contra de que militares desempeñen funciones propias de las fuerzas
policíacas civiles, y manifestó que es necesario el regreso del ejército a sus cuárteles.
Sin
embargo, Peña Nieto no muestra indicios de aceptar las recomendaciones que
hacen organismos internacionales en el tema de seguridad pública, al contrario,
ha dejado claro que el actual gobierno continuará con la política de mantener
al ejército fuera de sus cuarteles mientras los cuerpos policíacos se capacitan
y fortalecen.
Bajo
este discurso, se plantea el siguiente escenario a corto plazo:
Militarización
del país.- El ejército se fortalece con un marco constitucional que le permite
actuar de forma legal en actividades de seguridad pública; al ser un elemento
estructural del Estado, sus acciones estarán determinadas por el presidente,
jefe supremo de las fuerzas armadas. Los movimientos sociales que vayan en
contra de políticas económicas y sociales impuestas por la clase gobernante y
que pongan en riesgo su implementación, serán catalogados como acciones que van
en contra de la estabilidad del país, por lo tanto deben ser reprimidas por el
ejército.
Mientras
eso sucede, los niveles delictivos siguen en aumento debido a factores como el
desempleo, la descomposición institucional y la depreciación del peso. El
objetivo a corto plazo del gobierno es mantener el control social a través de
una manipulación informativa y una
política de miedo, dejando a un lado el mejoramiento de los cuerpos policíacos,
y por ende, el fortalecimiento de la seguridad pública.
Imagenes tomadas de la red.





